Revista urbana y cosmopolita
Invierno'09-10
Barcelona... responde
Es posible que muchos barceloneses no diesen crédito a la noticia que apareció en los medios de comunicación el pasado mes de octubre sobre que Barcelona era la cuarta mejor ciudad de Europa para hacer o ubicar negocio. Esta información apareció en un estudio basado en una encuesta realizada a más de 500 directivos de grandes empresas de nueve países europeos. Su escepticismo puede venir dado por el hecho de que, desde que comenzó la crisis, la realidad económica de casi un 40% de los habitantes de esta ciudad haya cambiado a peor. Luego, entonces, es lógico que a un amplio sector de la ciudadanía no le cuadren esas aseveraciones, puesto que, para ese colectivo barcelonés, ello debería traducirse en un ambiente mucho más optimista y generador de riqueza, lo cual contrasta con el goteo casi constante de cierres de comercios o el paulatino aumento de las cifras de desempleo.
Sin embargo, al margen de esas dos vertientes parece que existe una tercera que explicaría esa leve diferencia de percepción de realidades; es la de los expertos que situarían tales informaciones en el plano de la macro-economía. Algo que desde la perspectiva personal de cada uno -y mucho más desde la de los afectados negativamente- es prácticamente inapreciable, pero sí desde un contexto global. Por tanto, en este sentido, amigos, hemos de congratularnos de que nuestra ciudad, Barcelona, a pesar de la crisis, responde, aunque sea desde la óptica macroeconómica, puesto que otras ciudades desearían ese estatus. Un estatus que, aducen, nos servirá para disfrutar de una idónea imagen internacional, condición sine qua non, por otra parte, para acceder a un selecto grupo de ciudades, las cuales, una vez pase lo que está cayendo, al parecer, podrán continuar presentando excelentes argumentos y resultados económicos. Pero a corto plazo, habremos de esperar.
Le demos las vueltas que le demos, y basándonos en ese estudio que viene efectuando la consultora Cushman & Wakefield desde 1989, Barcelona, nuestra ciudad, responde bien, sólo superada por Londres, París o Frankfurt. Y, si no, miren algunas de las razones que esgrimen muchos de esos ejecutivos preguntados en pro de nuestra ciudad: buena calidad de vida (primera en esta calificación parcial, dejando incluso detrás a Ginebra), la disponibilidad de oficinas, la relación calidad-precio y, como no, los bajos salarios de los trabajadores. Sin embargo, donde peor parada sale nuestra ciudad es en las deficientes infraestructuras de transporte, en el bajo dominio de idiomas extranjeros y el nivel de contaminación. 'Without commentary' o ¿mejor diría 'No comment'?.
Y para acabar, dos cosillas más para seguir alimentando nuestro ego; una en relación con este estudio, en el que añade que nuestra ciudad siempre se ha colocado por delante de Madrid, y la otra que la revista 'Forbes' nos ha considerado, recientemente, la quinta ciudad del mundo donde mejor se come. Ahí es nada. Lo dicho, Barcelona responde.
Por cierto, felices próximos meses.
JOSÉ ALARCÓN











